LA MADRE TIERRA Y SU FERTILIDAD

LA MADRE TIERRA Y SU FERTILIDAD
DEBEMOS CUIDAR, Y AYUDAR A LA TIERRA Y A TODA LA HUMANIDAD, NOS NECESITAN, NOS NECESITAMOS TODOS LOS UNOS A LOS OTROS.

lunes, 30 de abril de 2012

Amor y conocimiento Hay hábitos y actitudes que están tan arraigados en la personalidad que no basta el conocimiento para deshacerse de ellos. Éste es necesario y constituye el primer paso hacia la libertad personal, pero no es suficiente para efectuar cambios prácticos, por muy claro e inspirador que sea. Cuando no hay amor, sólo el conocimiento de lo que es correcto y erróneo nos motiva a seguir progresando. Gradualmente esto aprisiona al yo en una jaula de esfuerzo riguroso, de manera que en vez de abrirnos y liberarnos nos encerramos y quedamos atrapados. El amor de Dios nos permite aceptarnos como somos y aceptar de igual manera la necesidad de realizar cambios personales. Y lo aceptamos porque el amor divino siempre nos motiva a aspirar a lo más elevado en nosotros. El amor nos impulsa a alcanzar lo más elevado y a la vez nos libera de la presión del esfuerzo riguroso, pues podemos cometer errores y tener debilidades. Gracias al amor de Dios establecemos una relación amistosa con el tiempo. Éste ya no nos amenaza ni nos apresura sino que trabaja con nosotros, a nuestro favor. Nos damos cuenta de cuán valioso es, y por lo tanto no deseamos desperdiciarlo descuidando las oportunidades que se nos brindan para cambiar. El amor de Dios nos libera rápida y eficazmente, porque nos permite ver nuestro lado positivo y trabajar con él. Cuando vemos únicamente lo negativo sentimos temor, de modo que reprimimos nuestras debilidades ya que no queremos reconocerlas ni que otros nos consideren débiles. Si sólo contamos con la teoría del conocimiento espiritual y no trabajamos más que con el intelecto, nos faltará confianza, temeremos el fracaso e incluso tendremos arrogancia. Para cambiar con éxito requerimos tanto el conocimiento espiritual como el amor divino. Para progresar necesitamos de la cooperación divina, pero debemos aceptarla con responsabilidad sin intentar descargar todo en Dios. Tenemos que hacer nuestra parte. El amor genera confianza; al confiar en nosotros, podemos reconocer nuestro valor original a través de los ojos de Dios. Lo único que debemos hacer es acordarnos de Él. Todo lo que necesitamos es ser siempre conscientes de nuestro estado original divino y recordar al Eterno, al Uno, cuya guía amorosa hace que todo sea posible.
CORAZÓN Un hombre que piensa demasiado, avanza de tal manera que, poco a poco, deja de expresar lo que siente. No prestándole atención al sentir, empieza a alejarse de él. Hay millones de personas, la mayoría diría yo, en este estado sin saber qué significa el corazón. Creen que es sólo un mecanismo. Creen que es sólo una metáfora. Se concentran exclusivamente en la mente. La mente es un extremo, es necesaria; es un buen instrumento, pero debe usarse como un esclavo. No debe ser el amo. Una vez que la mente se convierta en el amo y dejes en segundo término al corazón, vivirás, morirás, pero no serás completo, porque no sabrás qué es el AMOR. Cuando estás escuchando música u observando una danza y no te acuerdes del intelecto, empiezas a participar. Cuando estás viendo una danza, tus pies comienzan a participar; cuando escuchas música, tus manos empiezan a participar, empiezas a volverte parte de ella. Este es un modo de escuchar desde el sentimiento; más profundo que el intelecto. Por eso es porque, siempre que eres capaz de escuchar con tu corazón y sentimientos, te sientes dichoso, te sientes transportado a algún lugar. No estás en este mundo. En realidad, estás en este mundo, pero sientes que no estás en este mundo. ¿Por qué? Porque no perteneces al mundo del intelecto. Se abre una dimensión distinta, empiezas a estar activamente en ella. El corazón del hombre es un instrumento musical. Contiene unos tesoros incontables, unas riquezas innumerables y contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del AMOR que el momento llega. No hay nada que esté en los Cielos, que el Señor no hubiera grabado en el corazón. VIDA Entra en la vida con inmensa inocencia. Las actitudes son astutas; has decidido de antemano sin haber saboreado, sin haber experimentado, sin haber vivido. Has prejuzgado y has llegado a ciertas conclusiones, y obviamente, si estas conclusiones ya están en ti, a priori, la vida te las irá confirmando. No es que la vida las confirme, sino que toda tu mente tratará de encontrar los medios y las formas, los argumentos y los datos que las apoyen. Se pensaba en el pasado que nuestros sentidos eran puertas por las que la realidad entraba en lo más profundo de nuestro ser. Ahora, las últimas investigaciones demuestran otra cosa: nuestros sentidos no sólo son puertas, también son guardianes. Sólo permiten pasar el dos por ciento de la información, el noventa y ocho por ciento queda excluida. Cualquier cosa que vaya en contra de tu idea de la vida es excluida y sólo el dos por ciento logra filtrarse y entrar. DESEO ¿Queremos aquello que necesitamos o estamos llenos de pasiones inútiles? Seguramente a todos nos sobran deseos. Fácilmente confundimos ser feliz con tener y esta no es una proporción directa, es más, hasta puede resultar inversa. El coste del deseo es el sufrimiento, el de no tener aquello que queremos, el del esfuerzo por conseguirlo y una vez logrado, disfrutado, el encadenamiento a una rueda que comienza nuevamente en vueltas de nunca acabar. AMOR El AMOR es la única manera que tenemos de crear un puente hacia el mundo espiritual. Cuando amamos queremos ser mejores de lo que somos, y lo conseguimos. El AMOR no es un negocio - como para algunos grandes almacenes- así que deja de tratarlo como tal, si no, malograrás tu vida, el AMOR y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, y no es un negocio; las estrellas brillan, y no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el AMOR crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir. Pero da siempre, no sólo en fechas señaladas o en momentos puntuales. NUESTRO INTERIOR Muchos de nuestros problemas -tal vez la mayor parte- se deben a que nunca los hemos mirado cara a cara; nos encontramos con ellos, y sin mirarlos se les da la energía suficiente para que se hagan fuertes. Tenerles miedo les está dando energía, porque siempre estamos tratando de evitarlos. Hay gente que se pasa toda la vida huyendo de sus problemas, de sus traumas, fobias, etc... No es fácil, pero hay que afrontarlos, pero eso no se puede hacer sin una introspección profunda, porque todo está dentro de nosotros. Lo más fundamental es cómo vivir. Primero, tu vida es tu vida, no es la vida de nadie más. No permitas que nadie te domine, no dejes que otros te dicten lo que has de hacer. Eso es una traición a la vida. Si dejas que otros te digan lo que has de hacer, sean tus padres, tu esposo, la sociedad, tu sistema educativo, tus políticos, tus sacerdotes, sean los que sean, si te dejas dominar por los demás, te perderás tu vida. Porque el dominar proviene del exterior y la vida está en tu interior. Nunca se encuentran. No te estoy diciendo que tengas que ser alguien que siempre diga no a todo. Eso tampoco sirve. ALMA Respecto al viaje entre cielo e infierno, la religión es fatalista. El viaje debiera ser hecho en la dirección opuesta. El viaje debiera resultar ventajoso: de la pena a la alegría, de la oscuridad a la luz, de la mortalidad a la inmortalidad. Alcanzar lo inmortal desde lo mortal es el anhelo, la sed de nuestra alma más re-cóndita. La única búsqueda del alma consiste en ir desde la oscuridad hacia la luz. Lo único que desea la energía primaria es ir desde lo falso hacia lo verdadero.

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